¿Cómo hacer uso responsable de la inteligencia artificial?
La inteligencia es una capacidad esencial que nos permite entender el mundo, adaptarnos y tomar decisiones en la vida diaria. Hoy, junto a la inteligencia humana, surge la inteligencia artificial como una herramienta que apoya múltiples tareas. Desde Salud VID exploramos qué son, cómo se relacionan y por qué su uso responsable es clave para el bienestar de las personas.
Por: Jesús Fernando López Andrade, MD Especialista y Magíster en Educación para Profesionales de la Salud. Profesor universitario y Líder en Educación Médica. Universidad EIA.
¿Qué es inteligencia?
La inteligencia es la capacidad que tenemos las personas para aprender, comprender situaciones y tomar decisiones en la vida diaria. Nos ayuda a adaptarnos a los cambios, resolver problemas y actuar de la mejor manera posible según cada situación.
Lee también: Actividad física para “dummies”: claves para empezar y no rendirse en el intento
Ser inteligente no significa saberlo todo, sino usar lo que sabemos para cuidarnos, cuidar a otros y enfrentar los retos cotidianos. Utilizamos nuestra inteligencia cuando aprendemos algo nuevo, reconocemos a las personas que nos rodean o decidimos qué hacer ante una dificultad.
¿Cuántas clases de inteligencia hay?
No existe una única clase de inteligencia. De manera general, se reconocen varias formas de inteligencia. Por ejemplo, la inteligencia lógica, que nos ayuda a analizar situaciones y resolver problemas; la inteligencia emocional, que nos permite comprender y manejar nuestras emociones; la inteligencia social, relacionada con la comunicación y la convivencia con otras personas; y la inteligencia creativa, que se expresa al imaginar, crear y encontrar soluciones nuevas.
Estas formas de inteligencia no están separadas ni funcionan de manera aislada. En la vida diaria, suelen combinarse cuando tomamos decisiones, aprendemos algo nuevo o enfrentamos un reto personal, familiar o laboral.
¿Qué es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial, por su parte, es un conjunto de sistemas creados por seres humanos que pueden realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como analizar información, reconocer patrones o hacer recomendaciones.
A diferencia de las personas, la inteligencia artificial no piensa, no siente ni toma decisiones por sí sola. Su funcionamiento se basa en procesar grandes cantidades de datos y seguir instrucciones previamente diseñadas por personas. Es decir, aprende a partir de la información que recibe, pero siempre depende de la orientación humana.
¿En qué se basa la inteligencia artificial?
En primer lugar, la inteligencia artificial necesita datos, es decir, información. Estos datos pueden ser textos, imágenes, sonidos, números o registros, como fotografías, historiales o mensajes.
En segundo lugar, utiliza algoritmos, que pueden entenderse como un conjunto de reglas o instrucciones. Estas reglas le indican al sistema qué hacer con la información, cómo analizarla y cómo responder ante una situación determinada.
Entérate: La fiebre amarilla se puede prevenir: vacúnate, conócela y protege tu vida
Finalmente, la inteligencia artificial aprende a partir de ejemplos. De manera similar a como una persona aprende observando y practicando, estos sistemas mejoran su desempeño revisando grandes cantidades de información. De la misma manera que un niño aprende a identificar los colores repitiendo y observando, la inteligencia artificial aprende revisando muchos ejemplos de información.
¿Cuál es la utilidad de la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial es útil porque apoya a las personas en distintas tareas, ayudando a ahorrar tiempo y a organizar mejor la información. En la vida diaria, puede facilitar actividades como planear agendas, sugerir rutas o resolver dudas simples.
En la salud, apoya procesos administrativos y técnicos, como la asignación de citas, el análisis de imágenes o el seguimiento de tratamientos, siempre bajo la decisión de profesionales. En la educación y el trabajo, ayuda a organizar contenidos y automatizar tareas repetitivas. En todos los casos, su función es complementar las capacidades humanas, no reemplazarlas.
¿Es la inteligencia artificial superior a la inteligencia humana?
La inteligencia artificial no es superior a la inteligencia humana. La inteligencia artificial no tiene conciencia, emociones, valores ni criterio ético. No comprende el significado de lo que hace ni puede tomar decisiones responsables por sí misma. Su funcionamiento depende siempre de la información que recibe y de las instrucciones que han sido diseñadas por seres humanos.
Para saber más: Rosácea: una enfermedad común que enrojece la piel y afecta la calidad de vida
En cambio, la inteligencia humana integra emociones, experiencia, intuición, juicio moral y capacidad de reflexión. Las personas pueden aprender de los errores, adaptarse a situaciones nuevas y tomar decisiones considerando el contexto, los valores y las consecuencias para otros. El ser humano sigue siendo quien decide, evalúa y asume las consecuencias de cada acción.
¿Qué riesgos existen con el uso inadecuado de la inteligencia artificial?
Aunque la inteligencia artificial puede ser muy útil, su uso inadecuado puede generar riesgos si no se utiliza con cuidado. Uno de ellos es confiar en información incorrecta, lo que puede llevar a decisiones equivocadas, especialmente en temas de salud.
También existe el riesgo de depender demasiado de la tecnología, dejando de lado el pensamiento crítico y la reflexión personal. Además, compartir datos personales sin precaución puede afectar la privacidad y la seguridad.
Por eso, es importante usar la inteligencia artificial de forma responsable, verificando la información y recordando que siempre debe estar al servicio de las personas y su bienestar.